¿Molestias en el tendón rotuliano? Aprende a evitarlas4 ' en leerlo

¿Tienes molestias en el tendón rotuliano? Hoy hablamos de por qué se producen y cómo puedes evitarlas.

Las lesiones tendinosas se han clasificado tradicionalmente como inflamatorias.

Sin embargo, en algunos casos este tipo de lesiones carecen de elementos inflamatorios, pero si evidencian cambios degenerativos como perdida de colágeno o desorganización de las fibras.

 Por ello se introdujo el concepto de tendinosis para describir este tipo de cambios degenerativos.

Como esta relación no es del todo clara se suele utilizar el término “tendinopatía” para referirse al dolor tendinoso.

¿Qué es la tendinopatía rotuliana?

Sin duda, la mayor parte de tendinopatias en el ámbito deportivo las encontramos en la tendinopatía rotuliana.

En esta lesión, común en corredores y ciclistas, los síntomas más comunes son los siguientes:

  • Dolor en la parte anterior de la rodilla, localizado en el polo inferior y medial de la rótula, apreciado  a la palpación.
  • Dolor en actividades como correr, saltar, bajar escaleras, incluso caminar.
  • Dolor al flexionar o extender la pierna.
  • Debilidad de la rodilla.
  • Signos de inflamación y aumento de temperatura local.

Los factores de riesgo asociados a la tendinopatía rotuliana se encuentran relacionados con:

  • La cantidad de carga que debe soportar el tendón durante el ejercicio, que se acentúa con el impacto con el suelo, deportes que impliquen saltos o en deportes cíclicos.
  • Lesiones previas.
  • Superficie de entrenamiento dura.
  • Alto tiempo de exposición a la actividad intensa.
  • Entrenamiento de fuerza con cargas altas y donde no se vigila la técnica de ejecución.

Gravedad de la tendinopatía rotuliana

En cuanto a la valoración de la tendinopatía rotuliana, la escala VISA-P nos permite una clasificación clínica basada en la gravedad sintomática de esta lesión, la capacidad funcional y la capacidad deportiva.

Esta escala ayuda a cuantificar el progreso y permite la detección precoz de cualquier empeoramiento de los síntomas.

  • En la fase I, el dolor sólo aparece después de la práctica deportiva y no influye en el rendimiento del deportista
  • En la fase II, el deportista presenta molestia/ dolor en el inicio de la actividad deportiva que desaparece tras el calentamiento y no afecta significativamente al rendimiento deportivo.
  • En la fase III, el dolor se presenta durante y después de la actividad deportiva, afectando al rendimiento y, en ocasiones, obligando al deportista a parar la actividad.

Después de la lesión, la capacidad mecánica del tendón rotuliano disminuirá por lo que la reincorporación deberá ser progresiva.

Hoy en día existen numerosos tratamientos para recuperar las tendinopatias pero no siempre son del todo correctos.

Por ello es fundamental evaluar individualmente las necesidades de cada deportista, para poder así darle un tratamiento eficaz.

¿Cómo puedes prevenir y tratar la tendinopatia rotuliana?

La primera opción de los deportistas que sufren una tendinopatia es dejar la actividad.

En muchos casos el cese de la actividad total es una situación que lejos de favorecer, será una contraindicación para esta lesión, ya que se produce un descenso tanto de la potencia muscular como de las propiedades del tendón, lo que hará que el reinicio a la actividad sea más difícil.

En cuanto a su prevención y tratamiento, sin duda la gran baza en el tratamiento será la correcta evaluación y manejo de las cargas tanto en la prevención como en el tratamiento posterior.

En primer lugar debes llevar a cabo test específicos centrándonos en la evaluación de las posibles alteraciones del movimiento y  valoraciones de la mecánica de salto, cambios de dirección y comportamiento motor ante gestos deportivos específico.

A continuación debes realizar esta progresión:

  1. Ejercicio isométrico en las primeras fases: nos centraremos en el tratamiento del dolor produciendo con este tipo de ejercicios analgesia local, reducción de inhibición cortical y aumento de fuerza muscular trabajando en diferentes recorridos de movimiento.
  2. Ejercicios isotónicos progresivos: si el deportista soporta desde las primeras fases ejercicios dinámicos comenzaremos con ellos para avanzar en la recuperación siempre con un correcto manejo de las cargas y estímulos aplicados.
  3. Ejercicio excéntrico, pliometría y trabajo de desaceleraciones: enfocado al deporte y objetivo de cada deportista
  4. Trabajo propioceptivo y de control neuromuscular en todas las fases del tratamiento
  5. Vuelta a la actividad deportiva: trabajo de la técnica deportiva y déficits de movimiento

Todos los ejercicios tienen que ser aplicados siempre con un objetivo en concreto, siendo estos el medio para conseguir el objetivo, pero no el fin.

Para ello jugaremos con las cargas y con los descansos, aprovechando los mismos para entrenar los déficits de movimiento que nos llevan a la lesión tales como:

  • Trabajo de la movilidad de tobillo o cadera.
  • Alteraciones en la activación de los isquiotibiales de la pierna lesionada y su sinergia con el cuádriceps.

Si crees que puedes padecer esta lesión, desde el equipo de prevención y tratamiento de lesiones de Train& Food podemos guiarte en el camino correcto para conseguir una eficaz recuperación y vuelta a la actividad deportiva.

Escríbenos a info@trainandfood.com para cualquier duda.

Muchas gracias por pasar un rato en nuestra web, ¡nos vemos pronto!

About the Author:

Maria Arjona Fernández
Graduada en CAFD (UMU) / Graduada en Fisioterapia (UCLM) / Especialista en Entrenamiento de la Fuerza y Acondicionamiento (CSCS) / Posgrado Especialista en Prevención y Rehabilitación de Lesiones